sábado, 29 de marzo de 2008

AMA A TU PROXIMO COMO A TI MISMO


No hay verdad mas grande en el universo que aquella que nos reconoce como individuos, es la base para empezar a definir todas las demás verdades. Pero como individuos no podemos sustraernos a la verdad clara y contundente de que somos una comunidad, la especie humana. No importa la raza, el credo, el ideal político, pues sólo nos dan identidad como personas o pueblos; seguimos siendo la especie humana, la única que se nos parece, la única con la que nos relacionamos y sin ella enloqueceríamos en la soledad de nuestros egoísmos.

Si miras a los demás, descubrirás que estás en ellos, en su historia, en sus pasiones, en sus recuerdos. Es porque somos los demás de los demás. Es allí donde toma fuerza la verdad de un loco que se nos adelantó casi dos milenios: “ama al prójimo como a ti mismo”. y más que una sugerencia, Jesús fórmula en ella una sentencia que encierra toda una gama de verdades ignoradas por nosotros al ir en búsqueda de ese ser interior que se place con el sufrimiento ajeno.

Tu prójimo es tu próximo, el que está ahí a tu lado, en la casa, el trabajo o en la calle; reflejará en su semblante lo que tu semblante le dicte; si le brinda amor y comprensión, eso recibirás de él, si le regalas con odio e indiferencia, eso te estarás regalando tu mismo, y es lo que aprendimos. Odiamos gratuitamente por el solo hecho de no conocer o reconocer, de no aceptar; por ello mismo sufrimos y lo seguiremos haciendo hasta que comprendamos una verdad tan simple y llana como la expresada por Jesús.

En una sociedad descompuesta, con una crisis de valores que nos aturde con noticias de todo calibre, sólo nos queda como tabla de salvación empezar a reconocer que no pudimos cada uno con su egoísmo y que sólo reconociendo a Jesús, no en la imagen del templo sino en la cara del prójimo, así es cómo haremos honor a su nombre.

Como alternativa es la que mejor tenemos, pero nuestra libertad nos permite seguir intentando todo hasta que en medio de errores y tragedias causadas por ésta, tengamos que aceptar que ya lo sabíamos. Sólo nos queda una cosa, desarmar los espíritus y unir las manos en una gran cadena que crezca minuto a minuto con la fuerza del amor que nos tenemos a sí mismos y que de hoy en adelante irradiaremos al prójimo, empecemos ya. Abracemos a esos extraños que han merodeado por la casa durante tanto tiempo y que llamamos familia, hijos, madre, esposa, a quien sea. Importa que sea otro de la especie humana a quien amar dentro del respeto por sus actitudes, condiciones y creencias.

3 comentarios:

Geber Arana dijo...

Buen tema
como queremos a veces que alguien nos ame si nosotros a veces no sabemos amar

gracias por pasar por mi blog

esta bien lo de compartir ideas

por aca estaremos

http://www.g3ber.tk

Anónimo dijo...

muy interesante.

sandramendezvb@hotmail.com

Anónimo dijo...

Muy interesante la pagina, nos coloca en una situacion poco usual para nuestros días, ya que antepone temas que exigen cuidado en las respuestas, o sea que exigen a pensar mas alla del minimo requerido. exitos.

javier rodriguez
jrodsa3@yahoo.es